HISTORIAS QUE CONTAR

El Hotel Tropicana abre sus puertas por primera vez en el año 1961, fundado por el controvertido Don Mauricio Beriro, figura como poco icónica de aquel Torremolinos que no necesitaba carta de presentación.

 

Entre brezo y bambú nuestro polémico propietario creo un espacio divertido, donde diferentes personalidades se agrupaban en armonía al son del jolgorio. Narran los testigos de la época, como el recorrido sitúa la primera parada en el bar del Hotel, donde era menester tomarse la primera copita, pero no muchas más, puesto que había que llegar sin ayuda ajena hasta el Beach Club, lugar donde culminaba la tarde, y se recibía la noche entre tragos, bailes y mucho contoneo!



Nuestro Beach Club tuvo mucho que decir en aquel Torremolinos cosmopolita, laboratorio de nuevas tendencias, en el que lo nuevo no era menos, sino polémico.

Fue en nuestras playas, cuando por primera vez en la Costa del Sol se avistaban señoritas, cubiertas por escuetos bikinis, y por bikinis puntualizo, que mi mención se refiere a la parte baja de esta prenda, únicamente….

 

Dando rienda suelta a su imaginación, muy progresista y avanzada para sus años, nuestro propietario inauguró los primeros “Guateques Hawaianos”; en estos los señores oscilaban a abrochar camisas muy coloridas y floridas, y las féminas, florecitas, hago hincapié de nuevo, únicamente…

 

 

Tanto controversia crearon aquellas fiestas, que todo tipo de diversas personalidades provenientes de diferentes puntos de España aterrizaban en la Costa del Sol, haciendo cola en la puerta de nuestro Beach Club, escurriéndose entre la gente, olisqueando, a ver que era aquello que pasaba allí.

Corría el año 1963, verano concretamente, durante uno de los guateques poco textiles de Don Mauricio, cuando de pronto, a una de las señoritas, debido al contoneo, al calor, o al mal pegamento, se le precipito hasta el suelo el surtido floral que sus senos cubría, dejando al descubierto estos últimos… ¡Ay Don Mauricio, la que se iba a liar!  

La noticia sonaba en altavoz por toda la provincia, hasta tal punto que llego a oídos de El Gobierno Civil de Málaga, el cual ante las sornas explicaciones de nuestro increpante propietario, decidió recetarle una multa de 30.000 pesetas, ¡De aquellas¡

El señor Beriro, como era de esperar, guardaba un as bajo su manga, un as en forma de fotografía, en la cual se distinguía perfectamente entre la fauna y flora que por allí danzaba, a un alto mando de la Guardia Civil en pleno jolgorio… Desde entonces todo guateque de Don Mauricio fue muy bien recibido.

El siguió, así, a su manera, fiel a sus ideas, forjando un Beach Club, unido a un Hotel, que daría mucho que hablar por aquellos años.

Actualmente, nuestro Beach Club, sigue perteneciendo al Hotel Tropicana, propiedad de la cadena MS HOTELES, capitaneada por uno de los empresarios más deslumbrantes que ha conocido, conoce y conocerá la Costa del Sol; D. Miguel Sánchez Hernández.

D.Miguel es sinónimo de calidad, sinónimo del buen hacer, sinónimo de perseverancia, de ingenio, y por supuesto, de innovación.

 

En resumidas cuentas, Don Mauricio, puede usted estar tranquilo… ¡Su complejo no puede estar en mejores manos!